Biblia, Versículos

Efesios 2:8-14 Por gracia somos salvos

Por gracia somos salvos, y por gracia tenemos acceso al trono del Padre.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

no por obras, para que nadie se gloríe.

10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Reconciliación por medio de la cruz

11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.

12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,

Es a traves de Jesús por medio de la fé.

La salvación es por gracia, es un inmerecido obsequio que nos fue dado por Dios, sin pedirnos nada a cambio para salvarnos, es un auténtico regalo del cielo.

No somos salvos por las obras que podamos hacer, de nada podemos jactarnos, porque nada de lo que hagamos puede salvarnos.

Todo lo que tenemos hoy nos fue dado por el Señor, y la posibilidad de ser salvos es el regalo de Jesús a través de la cruz.

Dice este pasaje que somos hechura de Dios, que a través de Jesús hemos sido apartados para su obra, y para los propósitos que Él tiene para cada uno de nosotros.

Si tú te has entregado a Jesús, y le sigues fielmente puedes tener la seguridad de que tu nombre ha sido escrito en el libro de la vida y que tu nombre esta esculpido en la palma de la mano de nuestro Padre.

Nuestro Padre tiene nuestro nombre en su mano y siempre nos levantará.

No debes dudar de que tu salvación ha llegado, porque aunque no lo merecieras, Él te llamo de tinieblas a la luz admirable de Jesús.

Por más obras buenas, o por más “buenos” que nosotros creamos que somos, nada de eso nos abre la posibilidad de llegar al cielo.

Solo la obra de Jesús, y la gracia divina que nos fue dada a través de Él, nos da esa chance.

En otro tiempo caminábamos en nuestros propios caminos, y no teníamos esperanza, ni fe, quizá algunos ni siquiera creíamos que podríamos sobrevivir en esta tierra ya que no encontrábamos la salida.

Pero Dios es tan misericordioso que con su amor nos atrae, su paz nos inunda y nos da la certeza de que hemos pasado de muerte a vida.

Si aún dudas acerca del amor infinito que Dios siente por ti, o si piensas que no vales lo suficiente o que no estás capacitado, mira la cruz.

Es en ese lugar que fuiste redimido y todo lo que antes era oscuro se ilumina para ti.

Quizá la soledad, el temor y la sensación de dolor en tu pecho te agobiaban, pero tienes un Dios que por gracia te ha salvado, y que te ama tanto que sana tus heridas.

Dios te consuela en tu tristeza y te dice, no temas Yo estoy contigo.

Cuando te sientas desfallecer, mira la cruz, levanta tus ojos al cielo, porque la palabra de Dios dice, que de ahí viene nuestro socorro.

Si Él nos amó tanto como para saber que por gracia somos salvos, no crees que en lo que pueda estar pasando en tu vida hoy, Él puede intervenir?

Conclusión:

Levántate y fortalécete porque ha venido tu luz, y la gracia de Dios te ha salvado.

No hay tinieblas que puedan frenar a un hijo de Dios, no hay mentira de Satanás, que pueda convencerte de que pierdes el regalo precioso de la gracia a través de Jesús.

Él nos amó tanto, que en esa cruz pensó en cada uno de nosotros, y hoy está aquí para limpiar tus lágrimas, levantar tu ánimo, restaurar tu corazón y aliviar tu dolor.

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