Biblia, Versículos

Incomodidades de Dios. Números 14 

Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. 2 y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! 3 ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? 

Y más adelante en el verso 7 Moisés y Aaron se postran delante del Señor y esto es lo que le dicen al pueblo: 

“y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. 8 si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. 9 por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis. 

Contexto: 

Para entender lo que está pasando y resumirlo, lo que sucede es que Moisés está dirigiendo a su pueblo a la tierra prometida, pero en el camino están atravesando por el desierto, en medio de él, si tu continuas la historia, veras que en el capítulo 16 Dios hace descender mana del cielo con el que alimenta a diario a su pueblo. 

Dios los empujo de la escalvitud al desierto, no para dejarlos alli, sino para avanzar hacia la promesa, el desierto solo es un medio entre el pasado y el futuro.

Pero en el mientras, está la queja.  

Esa queja que salió de labios del pueblo, que no miraban que habían sido rescatados de la esclavitud, sino que miraban lo que no tenían ahora, ellos solo veían que estaban en el desierto y que no sabían cómo iban a comer. 

Y esto que leemos puede sonarnos como a pueblo mal agradecido, pero, es la misma historia de cada uno de nosotros ambientada en otro lugar y contexto. 

Dios nos ha rescatado. 

Si tu estas leyendo esto, es porque el Espíritu Santo te ha movilizado a buscar de su palabra, si has abierto tu corazón a Jesús es porque Él te ha llamado, ¿y de cuantas cosas te libero el Señor? 

Estoy segura que si hiciéramos una lista de todas las cosas de las que nos sacó el Señor de seguro nos sorprenderíamos. 

Pero, en ocasiones estamos lamentando lo que ahora no tenemos o las “facilidades” entre comillas que antes teníamos en nuestra mala manera de vivir para conseguir cosas. 

Ente comillas digo, ya que nada nos era dado gratis, sino que todo tenía un alto precio a pagar, tu sabrás mejor que yo, cuales eran tus costos. 

Porque Dios te incomoda y te mueve cuando empiezas a acomodarte demasiado? para llevarte a su perfecta voluntad.

Porque Dios nos incomoda. 

Luego del desierto esta la tierra prometida, hay un camino a atravesar, era muy fácil para Dios en medio de ese desierto darles confort, comodidades, pero, ellos no estaban llamados a quedarse en ese desierto sino a atravesarlo para llegar a un lugar mejor. 

A esto podemos llamarle propósito de Dios, que es el mismo que tiene para contigo y para conmigo. 

Si te hablo de mi propia experiencia, podría decirte que hace no mucho comencé a estar muy cómoda en mi área laboral y eso es muy bueno, pero no tan bueno cuando Dios quiere algo más de ti, cuando su propósito para tu vida es otro. 

“No te acomodes tanto”. 

Un buen dia algo me incomodo, me enojé y dije: yo estaba cómoda así, Señor que no me quiten esto o lo otro, ¡¡si yo estaba perfecta! 

Pero Dios me dijo: no mamita, no te acomodes tanto, esto es un pasaje nada más, un medio, no es el final, si yo dejo que estes tan cómoda, tú no te me mueves más y mi propósito esta adelante. 

Hay un porque en eso que tu no entiendes. 

Cuando el Señor te llama, tu llamado es irrevocable, y no es algo negociable de manera alguna. 

Con tus ojos puedes ver que tu futuro inmediato es horrible, como pensaba el pueblo de Israel, o que lo que estas atravesando es algo de lo que no podrás salir, pero créele al Señor cuando te dice que Él es tu proveedor y tiene cuidado de ti. 

El desierto no es un lugar que nos gusta a ninguno, es bonito verlo si vas de paseo, pero quedarte a vivir es otra historia. 

Eliges tu voluntad o dejarte guiar por Dios?.

Pero hablando en términos espirituales, el desierto es necesario. 

El desierto es ese pasaje intermedio entre la esclavitud y el propósito, así que no lo mires con tanta queja. 

De nosotros y de cuanto estemos abiertos a aprender lo que Dios nos quiere enseñar, depende cuan rápido o lento salimos del desierto. 

Hay algo que es seguro y que, en todo tiempo, Él está con nosotros, y que el Espíritu Santo nos indicará por donde y como pasarlo, y su fortaleza se verá en nuestra vida si lo buscamos. 

Salmo 119: 115 dice:  

Lámpara es a mis pies tu palabra, 

Y lumbrera a mi camino. 

Dice este salmo que es una lampara, imagínate una lampara de mano, que va alumbrando tus pies en un camino a oscuras, eso es, tu no ves lo que hay delante porque todo esta oscuro, por eso hace falta fe, para seguir caminando sin ver lo que hay delante, solo la luz que alumbra con su palabra nuestros pies. 

Eso es dejarse guiar por Dios, es un paso de fe tras otros. 

Moisés y Aaron sabían que había una tierra mejor, atrás estaba la esclavitud, la vieja vida, adelante estaba el plan de Dios, el pueblo no lo entendía, solo miraban ese presente en el desierto. 

Confia el su palabra y da cada paso en fe, dejandote alumbrar por El, sin ver pero confiando.

Pero la vida en Cristo es ese caminar en fe cada día, confiando, la fe sin obras es muerta, dice la biblia, por eso es que hay que vivir en fe a diario, y veras la obra de Dios en tu vida. 

No temas ni desmayes, no mires el hoy, alumbra tus pies con su palabra, ¿no ves como saldrás de este problema? No importa, da los pasos que Él te diga que des, porque Él es el capitán de tu barco. 

Una aventura. 

Vivir la vida con Jesús, es toda una aventura, es ese andar en medio de una oscuridad confiando en esa lampara que alumbra tus pies, no sabes lo que hay delante, quizá haya una piedra que quiera atravesarse, pero tu confías en el que te está guiando. 

A lo mejor te parece que es mejor por otro lado, y ahí es cuando Dios te incomoda, te saca de tu zona de confort y te dice, no quiero que te acomodes ahí, porque ese lugar es momentáneo. 

Si Dios les hubiera dado todo en el desierto a su pueblo, ellos se acomodaban ahí, y no hubieran llegado a la tierra que Él tenía para ellos. 

Por tanto, créele a tu Padre y confía. 

Conclusión: 

Sea lo que sea que estes atravesando, si lo haces tomado de su palabra entonces por difícil que sea llegaras a la orilla en la que Él quiere que desembarques. 

Todo depende si lo buscas en el camino, o decides por tu propia cuenta, acuérdate que Dios ve más allá de lo que tus ojos pueden ver, así que busca su presencia y su voluntad en tu vida. 

Si nunca lo hiciste te invito a abrirle tu corazón al Señor hoy, y si te has alejado, oremos juntos para ponerte otra vez en el lugar donde Dios te quiere. 

Dile “Señor Jesús, gracias por tu palabra, perdóname y límpiame y recíbeme como tu hijo, anota mi nombre en el libro de la vida, y guíame al lugar que tienes para mí y los míos, en el nombre de Jesús, Amen”. 

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