Versículos

1 Juan 1:7-9. Si estamos en El.

Si estamos con El y verdaderamente tenemos comunión con El, entonces no podemos andar en tinieblas.

Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad

pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Dios es “a su manera”.

Hay muchos creyentes que han oído y recibido el amor de Dios, pero aún tienen un paso que les falta en medio de ese caminar y es el hecho de entender que seguir al Señor no podemos hacerlo a nuestra manera, sino que hay una sola manera de hacerlo y es a la suya.

De nada nos vale ir los domingos a la iglesia si luego, el resto de la semana nos empapamos más del mundo que de sus cosas, y eso no significa apartarnos de todo y hacer una comunidad apartada, ya que el Señor nos dijo que nosotros “estamos en el mundo, pero no somos del mundo”.

Habra una lucha con nosotros mismos, entre nuestra vieja personalidad y deseos y lo que somos cuando El es quien reina en nuestra vida. El sacara lo mejor de ti.

Significa que andaremos, trabajaremos, y haremos todo lo venga a nuestra mano para hacer, pero, sin enredarnos en lo que no nos conviene, pero, hay creyentes que aún no han entendido este principio, y siguen en pos de sus deseos.

Y ese es el punto donde por más que digamos que tenemos a Cristo, si aún nos tira y nos seducen las cosas del mundo estamos en falta delante de Él.

Todos tenemos pecado.

Hay una realidad y es que todos somos pecadores, la biblia dice que, no hay justo ni aun uno, eso significa que por más que busquemos esa comunión perfecta, y que hagamos todo tal y como el Padre desea, siempre habrá pecado en nosotros, pero, la diferencia es que hacemos con eso.

Una cosa es decidir pecar sin que nos importe la verdad que seguimos y sin que nos duela el corazón cuando le fallamos, y otra muy distinta es que nuestro corazón se aflija y luchemos en contra del pecado con el cual nacemos.

Una cosa es que luches y otra es que lo aceptes.

Si tu buscas al Señor, y lo primero al despertarte es ponerte en sus manos, y lo último antes de acostarte es buscar su rostro, te será cada vez más fácil ser sensible a la voz del Espíritu Santo.

No hay otra forma de que puedas luchar contra el pecado y contra tus propios deseos sino es a través del Espíritu Santo, con quien puedes y debes tener una relación, porque es Dios mismo.

Muchas veces me ha pasado de enojarme y en el proceso de maduración he comprendido que enojarme es natural, pero que hago con mi enojo?

Como frenamos nuestras reacciones para parecerme mas a Cristo.

Enojarse no es pecado, Jesús también se enojó, pero el punto es como actúas en medio de tu enojo, y cuánto dura tu enojo.

Te cuento una situación personal a grandes rasgos a modo de ejemplo, una mañana estaba sumamente enojada por una situación que estaba viviendo a nivel personal, y que me preocupaba, el enojo era justo, y había razones, y le pregunte al Señor, que hago con esto?

La respuesta del Espíritu Santo, no se tardó, porque cuando comienzas a fomentar la relación con El, aprendes a oírlo, y su respuesta fue, yo no te diré que hacer, pero, te pregunto, como actuarias tú en tu carnalidad, cual sería tu reacción normal? Cuando te respondas, haz lo contrario.

Dejar de pecar duele también pero debemos matar de "hambre" la carnalidad.

Quizá te duela dejar de pecar, y debas de tragarte lo que desearías decir o hacer, pero para ser y parecernos a nuestro Señor, no podemos conservar esas cosas que son parte de nuestro carácter insano, conservaremos y mejoraremos lo bueno, pero lo que no edifique será aquello con lo que Dios tratara contigo.

Acercate a la cruz y dile al Señor que te ayude a parecerte mas a El cada dia.

No significa que sea fácil, pero un hijo de Dios lucha contra el mundo, las tinieblas, contra sus propios deseos y reacciones pecaminosas y cuesta.

Conclusión:

Una cosa es segura, si tu estas luchando contra todo aquello con lo cual sabes que fallas, y vas al Señor con tus debilidades, le pides perdón por ellas, o aun por tus rebeldías hoy aceptando que las tienes de corazón sinceramente, Él es bueno para perdonar, te perdona y te limpia.

El conoce tu corazón, sabe cuándo hay dentro de tu corazón arrepentimiento genuino.

Si leemos la historia de Judas podríamos pensar que se arrepintió, pero Judas no se arrepintió sino que sintió remordimiento por la consecuencia que había generado su actitud pero no hubo un pedido de perdón sincero.

Por lo cual, cuando te arrepientes, el acto seguido es pedir perdón, y así en todos los órdenes de la vida, si ofendes pides perdón, y si ofendes a Dios corres a pedirle perdón.

Vive una vida cristiana genuina, es un verdadero hijo de Dios, vale la pena serlo y experimentarlo.

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