Versículos

Marcos 3:13-15 Cuando El nos llama.

Cuando Él nos llama, no solo nuestra vida cambia por completo por el encuentro con Jesús y el impacto que eso causa en nuestro interior, sino que nuestro llamado viene acompañado del deseo del Señor de que sigamos sus pasos.

13 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él.

14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar,

15 y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios.

Jesús te llama.

Él es nuestro sostén, aquel a quien podemos clamar cuando estamos en necesidad o en tristeza, el que fue enviado para ser un nuevo pacto de Dios con nosotros.

Cuál es el llamado de Dios para mi vida es una pregunta que la mayoría de los cristianos nos hacemos, queremos saber cuál es nuestro lugar dentro del cuerpo de Cristo y o cual es el don que Él ha puesto en nosotros.

El te ha llamado y se ha acercado a ti, y a traves de Jesus eres un hijo de Dios.

Y más allá de que eso es cierto, y todos tenemos, puestas por Dios, distintas habilidades, todos deberíamos tener muy claro cuál es la misión encomendada por el Señor y que es lo que desea que hagamos.

Las mismas cosas que El hizo.

Pues no es ni más ni menos que lo mismo que El hizo, el verso 15 lo dice muy claro, y si tú eras uno de los que hasta hoy no sabías que era lo que Dios quiere que hagas, pues memorízate este versículo y hazlo carne en ti.

Predicar, sanar enfermedades y echar fuera demonios, las mismas cosas que Jesús hizo cuando estaba en la tierra son las mismas cosas que a través del Espíritu Santo, tú puedes hacer, no con tu autoridad, no con tu habilidad o carisma, sino con su Espíritu y en su nombre.

Por supuesto que además de esto, todos tenemos dones, y seguramente los descubrirás y podrás usar tus habilidades para poder llevar a cabo esa tarea encomendada por el Señor, mejor y más excelentemente.

La iglesia somos cada uno de nosotros.

La iglesia de Jesucristo, es más que un edificio, somos cada uno de nosotros, los que conformamos el cuerpo de Cristo que es la iglesia, y aquellos que no conocen de la palabra y del amor de Dios, no podrán oír la voz del Señor si novan a ese edificio, pero si la recibirán si la iglesia sale de esas 4 paredes y desparrama la palabra por donde quiera que pasan.

Tu y yo somos la boca de Dios en la tierra, y Él nos capacita, fortalece y enseña para hacer lo que tenemos que hacer como hijos de Dios, llevar las buenas noticias o en otras palabras, y que significa lo mismo, predicar el evangelio.

Tu puedes ser un gran predicador, pero, comienza en tu casa, con los tuyos, con tus amigos, compañeros y vecinos y con todos aquellos que veas en necesidad, se la mano de Dios llevando consuelo a los que están en tristeza y que de pronto nadie mira.

Hazlo tú.

No esperes que otro lo haga, ve tú mismo, y comparte de lo que Dios ha hecho contigo, es tan sencillo como eso, cuéntales a aquellos que no tienen esperanza, que hay un Dios de amor que los espera con los brazos abiertos.

No hay llamados mejores que otros, todos tenemos el mismo espíritu y todos tenemos el mismo Padre, y eres hijo del Rey de reyes y Señor de Señores.

Ve a El cada dia y El usara tu vida para lllevar luz en medio de la oscuridad.

Él ha prometido que las mismas cosas que El hizo cuando estaba en la tierra son las mismas que nosotros haríamos, porque es su deseo que este mundo reciba libertad y que su luz pueda alumbrar en la oscuridad.

Quizá creas que no estas capacitado, o que no conoces lo suficiente, mira, Jesús fue el Rabino que rompió con todos los esquemas y doctrinas religiosas en su tiempo y aun hoy lo sigue haciendo.

Conclusión:

La no busca al más experimentado, busca al más rendido a Él, a quien tenga un corazón sensible a su voz.

Sus discípulos eran pescadores, que seguramente no habían pasado por las distintas etapas de estudio de la palabra de Dios, por las que todos los judíos en aquel entonces pasaban, se dedicaban a pescar, seguramente siguiendo el negocio familiar, porque no habían estudiado lo suficiente.

Pero fueron sensibles a la voz de Jesús, y acudieron a Él en cuanto los llamo.

Responde al llamado de tu Señor, dile Señor aquí estoy.

Si nunca entregaste tu corazón a Jesús, te invito a hacerlo hoy, dile conmigo “Señor Jesús, te pido perdón por mis pecados, límpiame y anota mi nombre en el libro de la vida eterna, bendíceme y a través de mi bendice a los míos, en el nombre de Jesús. Amen”.

Si has hecho esta oración, busca cada día conocer más y más de Él, y se sensible a la voz del Espíritu Santo porque Él te ha llamado.

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