Biblia, Versículos

Salmos 36. La misericordia de Dios.

La misericordia de Dios es infinita y alcanza a todos los que buscan su rostro.

36  La iniquidad del impío me dice al corazón:
    No hay temor de Dios delante  de sus ojos.

Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos,
De que su iniquidad no será hallada y aborrecida.

Las palabras de su boca son iniquidad y fraude;
Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien.

Medita maldad sobre su cama;
Está en camino no bueno,

El mal no aborrece.

Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia,
Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.

Tu justicia es como los montes de Dios,
Tus juicios, abismo grande.
Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.

!!Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia!

Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.

Serán completamente saciados de la grosura de tu casa,
Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.

Porque contigo está el manantial de la vida;
En tu luz veremos la luz.

10 Extiende tu misericordia a los que te conocen,
Y tu justicia a los rectos de corazón.

En El estamos resguardados.

Este es un Salmo escrito por David, siervo de Dios, en el que David se refugia cada día y en cada momento de su vida.

Hay una comparación entre el hombre recto y el injusto, el que aborrece el camino del Señor y anda en los caminos de su corazón.

Lamentablemente vemos muchas personas, que no sienten temor ni respeto por Dios, que abiertamente lo desafían, y se rigen por sus decisiones soberbias y no buscan la dirección de Dios en sus vidas.

La biblia dice que hay caminos que conducen a la muerte aunque a simple vista los veamos como buenos.

Hay gente que rige su vida por sus designios sin tener temor de Dios y vemos como uno de los reflejos de la ausencia de Dios en sus vidas es la falta de paz, personas que ni cuando se acuestan en su cama pueden descansar con tranquilidad.

Ese es el reflejo de la falta de Dios en una vida, su forma de hablar, de expresarse, de andar por la vida, su relacionamiento con los demás, y ni en la soledad de su intimidad dejan de maquinar maldades.

Quien no tiene a Dios en su vida no puede tener paz ni rectitud.

Pero David nos presenta el contraste también de lo que es un verdadero hombre de Dios.

Las alas de Dios amparan a sus hijos y los protege, esto es lo que muchos no conocen, la protección del Señor en la vida de aquellos que si temen a Dios, pero no con un temor asociado al miedo, sino con un temor asociado al respeto de saber frente a quien están.

La misericordia de Dios es algo que el mundo no conoce porque no tiene el suficiente interés de conocer, porque les falta temor de Él y porque nacemos con pecado, la única forma de renunciar a esa vieja naturaleza es la rendición y el pedido perdón, para de ese modo recibir el abrazo de nuestro padre.

David dice, que en su presencia está el manantial de vida, que es en su luz cuando vemos realmente la luz de la libertad y de la vida que Él tiene para ofrecernos.

Vive bajo sus poderosas alas, afirma tus pies bajo su sombra.

Conclusión:

Afirma tus pies y tu vida misma bajo la sombra del omnipotente porque esta promesa de abrazo bajo sus alas, de misericordia eterna y de provisión como manantial de vida también es para ti y para todo aquel que venga a Él con un corazón sencillo y arrepentido.

Deshecha la soberbia de tu corazón y la creencia de que todo lo sabes, y aprende de quien tiene mucho para enseñarte, de ese Dios que no dudo ni por un instante en entregar a su hijo en sacrificio por ti.

Así de grande es su amor, y así de grande es la misericordia de Dios para tu vida.

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