Biblia, Versículos

Hechos 1:8. El espíritu Santo.

El espíritu Santo, hemos hablado de él en otros artículos, pero estamos viviendo en un tiempo en el que más que nunca lo necesitamos y es momento de buscarlo.

pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Es cuando El está presente.

Como seres humanos estamos expuestos a la debilidad, al desánimo, y tantas cosas que nos afectan cuando en vez de fijar nuestros ojos en Jesús, lo hacemos en las situaciones.

Si quieres pasar de la debilidad y el desanimo a un estado de fortaleza, busca al Señor y deja que el Espiritu Santo te llene de poder, porque no es con tus fuerzas, sino con las de El.

Pero en este pasaje nos deja muy claro como es el proceso de pasar de un estado de debilidad a uno de fortaleza, y no es yendo al gimnasio, ni tampoco tomando energizantes, a pesar de que todo eso también este bien, es buscando el poder que viene del cielo.

El desea habitar en nosotros.

1 Corintios 3:16 dice ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

Nuestra victoria en ciertas áreas de la vida, no depende de cuan fuerte somos, sino de cuanto estemos conectados con el Espíritu Santo, que está ahí para guiarnos, corregirnos y darnos fortaleza.

Somos templo del Espíritu Santo y a veces no nos damos cuenta de lo que esto significa, y nos ensuciamos o lo ignoramos, en otras palabras no tomamos la real dimensión de lo que significa que su Espíritu habite dentro de nosotros, como lo hizo en Jesús.

Es una promesa cumplida.

La promesa de Jesús antes de ascender al cielo, fue no dejarnos solos, fue darnos esta promesa de que cuando el Espíritu Santo descendiera sobre nosotros entonces tendríamos poder para ser testigos de lo que Él es.

No es con tus fuerzas,, en tu humanidad no podrias, pero con las de El, no hay gigante que te derrote u obstaculo que te frene.

Si estas débil, si sientes que no puedes, que estás cansado o agotado, y más en este tiempo de pandemia que de algún modo nos ha afectado a todos, deja de mirar la circunstancia o lo que te rodea, más bien, busca al Espíritu Santo.

Hace poco escuche a un pastor al que sigo, decir algo muy sabio que me hizo despertar a esta realidad que todos conocemos, pero a veces no la vivimos en su totalidad.

Lo oí decir que exponerse al Espíritu Santo, a pesar de a veces no sentirlo o no tener ganas va a generar un efecto en nosotros positivo, porque es como exponerse al sol en un día nublado.

Quizá veas que no hay sol y creas que no te quemara, pero al final del día veras que si te quemo.

Así mismo es la relación con el Espíritu Santo, aunque creas que nada pasa, veras que si lo buscas, vendrá.

Te propongo que te pongas la meta de buscarlo todos los días, un rato, alaba, ora y lee la palabra, busca un momento del día en el que puedas apartar un rato para esto.

Y veras al cabo de unos días, si el cielo no se abre y la fortaleza y el poder de Dios no generan un cambio en tu vida.

A lo mejor no lo veras enseguida, pero el cambio vendrá.

El enemigo batalla para que no oremos, para que no busquemos la llenura del Espíritu Santo, porque sabe que cuando comenzamos a tener comunión con El, todas sus obras caen por tierra.

No te dejes robar más, no dejes que robe tu paz, tu ánimo, ponte firme y comienza a utilizar las armas espirituales que el Señor te ha dejado y debes comenzar buscando al Espíritu santo.

Te invito, y te desafio, a que te hagas un plan diario de busqueda de su fuego y su poder a traves de su palabra, de oracion y de alabanza, y veras el resultado de ese pequeño rato expuesto a su Espiritu Santo, animate y decidete, pruebalo!.

Es tiempo de llenarnos.

El momento ha llegado en el cual, hay que mirar para el cielo, no mires las cosas que te rodean porque en tu humanidad sentirás desanimo, pero si buscas esa relación vertical con Dios, todas las relaciones horizontales con quienes tienes alrededor cambiaran.

Como busco esa llenura?

Como te dije un poco más arriba, ármate un plan de lectura de la biblia, aunque sea un rato pequeño por día, comienza a hablar con Dios, cuéntale de ti, no es que Él no lo sepa, pero anhela oírlo de tu boca.

Canta, declara con tu boca victoria sobre tu vida, y alabarlo es darle gracias por anticipado y poner a Dios en el lugar que le corresponde por encima de cualquier cosa.

Aunque tu carne no sienta ganas, sujétala, y en el ejercicio diario de esta actividad te será más fácil cada día, como cuando comenzamos a ir al gimnasio.

Costará al principio, pero veras un cambio en tu carácter, en tu ánimo y en todas tus cosas cuando el Espíritu Santo comienza a obrar en ti, cuando aprendas a oírlo y a obedecerlo.

Conclusión:

Ha llegado la hora en que la iglesia se ponga en marcha, y como decía Pablo, se baste en la gracia y en la fortaleza que viene del Señor.

El Apóstol Pablo era débil también, pero el Señor fue claro, “Pablo no es con tus fuerzas, sino con las mías”.

Hay cosas que tú y yo no podemos lograr solos, no cambiaremos a nadie, y a lo mejor no lograremos que oigan lo que decimos, pero si buscamos al que todo lo puede, lo que hagamos prosperara.

Y si nunca le has abierto el corazón a Jesús, te invito a hacerlo conmigo ahora, y darle la oportunidad de habitar en ti, y de que poco a poco vaya transformando tu vida para bien, mediante su Espíritu Santo.

Dile conmigo, “Señor Jesús, te abro mi corazón, entra en él y perdona mis faltas, cámbiame y lléname de tu Espíritu Santo, y si estuve frio, hazme arder en tu presencia, en el nombre de Jesús, Amen”.

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