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Mateo 4:18-22. Jesús te dice, sígueme.

Jesús te dice, sígueme, esta palabra tan significativa y que cuando un Rabino le decía a un judío, que lo siguiera, estos consideraban que tenían un honor por encima de otros y era motivo de orgullo para sus familias.

18 Andando Jesús junto al mar de Galilea

, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.

19 Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

20 Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.

Dios no busca a los mas capacitados, sino a los mas rendidos a El.

21 Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.

22 Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.

Dios desea usar nuestras vidas para llevar su palabra.

Todos aquellos que hemos recibido a Jesús, no ha sido casual, todos tenemos un llamado de nuestro Señor, y de algún modo u otro, en algún momento deseamos ser usados por Dios y encontrar un lugar donde servirlo.

En el tiempo de Jesús, quienes tenían un llamado para ser discípulos de un rabino eran quienes pasaban distintas etapas de estudio de La Tora, que básicamente son los primeros 5 libros de la Biblia o lo que conocemos como el Pentateuco.

Pongámonos en contexto de la época.

Tenían diferentes etapas y comenzaban estos estudios de muy niños, donde en distintas etapas, básicamente llegaba un momento donde debían aprenderse casi de memoria estos libros, luego, llegada determinada edad, quienes habían pasado los 3 niveles y podían elegir un Rabino a quien seguir.

Este Rabino les ponía diferentes pruebas a esos posibles discípulos, y solo quienes las pasaban oían la tan ansiada palabra “sígueme”, y desde ahí ellos imitaban y aprendían todo lo que su Rabino hacía, y por supuesto se iban con él, quien pasaba a ser todo para ellos, eran bendecidos por sus familias ya que esto era un gran honor.

Pero para que todo esto pasara estas personas debían estar calificadas, no cualquiera accedía a esto, pero, llego Jesús.

Jesús desafío la religiosidad, marco la diferencia.

Y Jesús, no era un Rabino como muchos, era El Rabino, quien había venido a marcar una enorme diferencia, y desde el primer momento, podemos verla.

El salió a buscar a sus discípulos, a lugares y gente que ningún otro Rabino hubiera llamado, es que Dios no busca ni mira cuanta capacidad tienes, sino, cuan moldeable puedes ser en sus manos.

Dios mira de un modo que el ser humano jamás mirara.

Jesús desafiaba todo lo que la religiosidad establecía, por eso cuando alguien califica a un cristiano como religioso, está muy lejos de la verdad, ya que los cristianos no somos religiosos, somos hijos de Dios.

El es quien te da lo necesario y te procesa para convertirte en aquello que soño para ti.

Cuando Jesús vio a Pedro, (Simón), y a Andrés, les dijo que lo siguieran, y ellos no dudaron, entendieron que tenían adelante a un Rabino, y no dudaron, se fueron tras El, sabían que esta era una oportunidad para la que quizá no habían calificado con otros rabinos, pero, estaban frente a alguien más grande y lo intuyeron de forma inmediata.

Jesús no escogió a Pedro, ni a Andrés, ni a ninguno de sus discípulos porque fueran perfectos, sino porque veía en ellos el potencial para formar a un hijo de Dios que llevara su palabra, Dios no te ha llamado a ti por tus capacidades sino porque cree en ti, aun más de lo que tú crees en El.

Si nadie ha creído en ti, pues el Señor, si cree.

Quizá crees que tienes mucho para cambiar, y de eso no hay duda, pero, para eso el Señor trabajara en tu corazón, solo basta con que le des el espacio y dejes que el alfarero trabaje con tu vida.

Todo lo que has pasado atrás, te sirve claro como experiencia, y quizá algo de todo eso Dios lo usara para poder ayudar a otros, pero, lo primero que el Señor hará, será romper con todo lo que vienes de atrás, y quebrantara aquellas cosas que hay que cambiar de ti, para hacer una persona conforme al corazón de Dios, y de acuerdo a como te ha soñado.

Si el Señor cree en ti, porque tú no crees en ti mismo?

A lo mejor piensas que tienes defectos, que no eres digno, mira, los siervos de los que predicamos, ninguno de ellos fue perfecto, Moisés se adelantó en alguna oportunidad y mato a un soldado y eso le trajo problemas.

David fue el rey escogido por Dios, pero peco con una mujer, mando a matar a su esposo para quedarse con ella, Pedro era impulsivo y hasta negó a Jesús, Tomas tenía problemas con su incredulidad, Pablo mandaba a matar a los cristianos, en fin, hay muchos ejemplos en la biblia que podríamos enumerar, pero, todos eran conscientes de su dependencia de Dios.

Buscalo cada dia en oracion y lectura de su palabra.

Todos ellos, a pesar de sus errores, los que te nombre y los que no nombro, todos, traían sus errores a los pies de Dios, y recibieron la restauración, las segundas oportunidades que el Señor siempre nos da, y eran vasos moldeables.

Conclusión:

Déjate moldear por el Señor, no es por tu capacidad ni por tu clase social o por cuanto sabes de la biblia, es por cuan entregado esta tu corazón.

Y quizá muchas veces debas doblar tus rodillas, pedirle perdón, y rogar para que cambie aquello en lo que fallas, pero, no dudes que si Él te ha llamado, es porque tú puedes hacer aquello para lo que has nacido.

Entrega al Señor tu camino, confía en El y El hará.

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