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Éxodo 15 La alabanza de su pueblo.

La alabanza de su pueblo, la verdadera alabanza, nace del corazón, y es más allá de las circunstancias, pero en este pasaje, vemos a Moisés luego de uno de los acontecimientos más fuertes de la época donde Dios acaba de liberar a su pueblo.

15  Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron:
    Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente;
    Ha echado en el mar al caballo y al jinete.

Jehová es mi fortaleza y mi cántico,
Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré;
Dios de mi padre, y lo enalteceré.

Jehová es varón de guerra;
Jehová es su nombre.

Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército;
Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo.

5 Los abismos los cubrieron;
Descendieron a las profundidades como piedra.

Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder;
Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo.

Dios nos da la libertad.

Para ponernos en contexto, para aquellos que quizá aún no conocen mucho la historia, este cantico se da luego de que El Señor guía a su pueblo Israel a la libertad, desde Egipto, desde donde más de dos millones de Israelitas seguían a Moisés y venían siendo perseguidos por los ejércitos del Faraón.

Cuando Israel llega al Mar Rojo, y creían que ya no había escapatoria, Dios le manda a Moisés a que con su vara golpee y el Mar Rojo se abre ante sus ojos y el pueblo de Dios cruza por terreno seco.

Cuando el ultimo Israelita termina de cruzar y los ejércitos están por la mitad, las aguas se cierran y este ejercito enemigo perece.

Dios los había salvado y dado la libertad, es que para Dios no hay mar que lo detenga, no hay desierto que lo asuste porque Él es el dueño del Mar, el desierto y los cielos.

La alabanza de su pueblo sube como perfume grato.

La música ha sido desde todos los tiempos una forma de acercarnos a Dios, David era un salmista, escribía salmos y cantaba, hacia música para Dios.

Eran básicamente oraciones cantadas, la biblia nos cuenta que en el cielo los ángeles alaban, y cantan para el Señor.

Pero ten claro algo, cuando un hijo de Dios alaba a su Padre celestial, el cielo hace silencio para oír ese cantico que sube como olor fragante y agradable al Señor.

Es que Él es digno de toda gloria, alabanza y honor, El no mira que  tan bien cantas, porque El mira tu corazón, y la alabanza y adoración que El valora más, es la que sale de tu corazón.

Una es la alabanza o adoración de labios y otra la del corazón, la música es hermosa, y agradable a Dios, pero la adoración que sale de nuestro interior es la que mueve el corazón de Dios.

Mateo 15:8 dice“Este pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí”

Si tú cantas muy lindo, haces música, o simplemente oyes alabanza en tu auto o en tu casa, porque esta música te gusta simplemente, pero no entiendes el verdadero significado, lamentablemente debo decirte que eso es solo música.

Para que la alabanza y la adoración cumplan su real función, tu corazón debe estar pegadito al del Señor.

La alabanza de su pueblo.

El pueblo de Israel comenzó a alabar a Dios, estaban con gozo en el corazón, es que Dios había hecho lo que ellos no podían, porque Él es el Dios de los imposibles.

Este pueblo dice este pasaje que elevo un cantico a Jehová, porque Él había sido su fortaleza y su salvación, habían visto su majestad y señorío y que es un “varón de guerra”.

Quien puede enfrentar al Dios que hizo los cielos y la tierra y que domina mares y vientos?

El es el Dios de los cielos y la tierra.

Quiero decirte que Él es el mismo, ayer, hoy y por los siglos, sigue teniendo el mismo poder y está sentado en el mismo trono, muchísimos años han pasado, pero si clamas a Él en la circunstancia en la cual te encuentres, Él te dará la libertad.

Alábalo independientemente de las circunstancias, incluso más allá del resultado de tus luchas, porque El merece la alabanza de su pueblo, no hay nada que llegue a tu vida que salga de su control, y nada que Él no pueda utilizar a favor tuyo.

Conclusión:

El revierte el mal que el enemigo planea contra ti, y lo que fue planeado para tu mal, Dios saca algo bueno y tu aprendes a guerrear como nunca antes.

Y como Moisés cantaba, Él es nuestra fortaleza y nuestra salvación, Dios fuerte y verdadero.

Confía en El y alaba con todo tu ser, adóralo desde y con tu corazón, porque esa es la alabanza que agrada al Señor y la que mueve su mano de poder.

Su diestra quebranta al enemigo, y nada de lo que venga contra ti, podrá abatirte, un hijo de Dios que alaba es un gran dolor de cabeza para el diablo.

Cuando pasas circunstancias difíciles y aun así adoras, nada confunde más a tu enemigo.

Tuya es la victoria más allá de todo, la alabanza de su pueblo, Él se la merece porque es quien nos liberta y nos salva.

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