Biblia, Versículos

Miqueas 6:6-8. Con que me presento ante el Señor?

Con que me presento ante el Señor?, esa es la pregunta que me hago hoy y que en este pasaje del libro de Miqueas nos lo responde.

 6 “¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año?

¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios”.

Habra algo que podamos ofrecerle?

Este libro se encuentra en el Antiguo testamento, y esta pregunta hecha a través del profeta Miqueas encierra lo que en aquella época se tenían que responder aquellos que buscaban tener una relación con Dios y aun hoy debemos respondernos esto y entender cuál es la forma y de qué manera nos conectamos con El.

El ya lo dio todo por nosotros.

El Señor desde siempre ha instado a su pueblo a arrepentirse, a volverse a Él, a no quedarse anclado en el pasado y volver sobre sus pasos ante la primera adversidad, o a no abrazarse al pecado sino que buscar el perdón y la restauración que solo viene del cielo.

A veces pensamos que si nos acercamos a Dios tenemos que ser santos, o que si no lo somos entonces no podemos acercarnos, o incluso pensamos que tenemos que darle algo a Él, pero que darle a Dios cuando Él es el dueño de todo lo visto e invisible, y que puede tener el hombre que pueda impresionar a Dios? Pues nada.

Solo hay una cosa que al Señor le impacta y es la fe, no hay nada que mueva la mano de Dios a favor de un hijo más que la fe.

Hebreos 11:6 dice “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le ahí, y que es galardonador de los que le buscan.”

Dios no mira lo que tienes para ofrecerle, en algún momento, en el antiguo testamento las personas ofrecían a Dios sacrificios y de este modo intentaban conquistar el corazón de Dios y recibían perdón a sus pecados.

Pero Dios hizo el sacrificio por nosotros, El soluciono y proveyó la ofrenda perfecta, que fue su propio hijo Jesús.

Si tienes dudas acerca de si Dios te ama o no, recuerda que el Padre no escatimo a su propio hijo sino que lo ofreció en sacrificio por nosotros, decidió pagar El mismo por nuestros propios pecados.

Que quiere Dios de ti?

Solo que le busques a Él, hacer justicia dice este pasaje, y no hay otra justicia más que la de su palabra, busca que la palabra de Dios ilumine tu camino, y te guie.

Él no ha escondido nada de nosotros, nos ha dicho claramente cuáles son las cosas que necesita o quiere de nosotros, simplemente que amemos hacer justicia, en otras palabras, que amemos su palabra, que nos humillemos delante de Él y solo de Él.

Adora a Dios con todo tu ser, y ofrécele tu corazón, amalo, y síguelo.

Estar de rodillas ante Dios, no ante los hombres, no te inclines delante de otro dios ni lo sustituyas por cosas que tienen vencimiento, pon a Dios en el primer lugar en tu vida.

Se realmente eficaz en tu búsqueda del Señor cada día, no hay otra cosa que Él quiera de ti, más que tu propio corazón en adoración, y como no adorar a aquel que nos pasó de muerte a vida, como no adorar a aquel que no nos dejó sucios y en nuestro mundo, sino que nos sacó del pozo en el que estábamos.

No hay nada mejor que puedas ofrecerle al Señor, más que tu adoración!

Cuando no sepas a quien recurrir, recuerda el amor tan grande que tiene el Señor por ti, y recuerda que El no mira lo que tienes o quien eres, o de que familia vienes, sino que mira tu corazón y está allí para perdonarte y restaurarte.

Conclusión:

Si nunca recibiste a Cristo en tu corazón, te invito a hacerlo, y tan solo repetir una oración conmigo que puede cambiar tu vida, no por la oración en sí misma, sino por lo que significa si la dices con fe, sabiendo que le hablas al creador de todo lo que ves.

Dile “Señor, perdona mis pecados, límpiame y recíbeme como tu hijo/a, y haz en mi tu voluntad, cambia mi vida para bien y enséñame a andar en tu camino, a partir de hoy tu eres mi Padre, en el nombre de Jesús. Amen”

Para Dios eres valioso, y lo único que El espera de ti, es que lo adores y lo sigas, conócelo, búscalo y tu vida cobrara otro sentido que jamás habías pensado.

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