Biblia, Versículos

Mateo 16:24-25. Toma tu cruz.

24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

 25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.

Que significa esto?.

Jesús les estaba enseñando a sus discípulos, acerca de tomar cada uno lo que les correspondía y seguirlo, les estaba hablando acerca de negarse a sí mismos.

Porque cuando nos abrazamos a nuestra propia vida, podemos llegar a perderla, pero, si morimos a nuestro yo y a nuestra mala manera de vivir, recién ahí podemos comenzar a vivir en Cristo.

En El, todo comienza de nuevo, lo pasado queda atras y somos hechos de nuevo.

Solo comenzamos una vida plena cuando nacemos nuevamente en Jesús.

Muchos creen que la muerte es el fin de todo, pero eso no es así, la muerte es la finalización de una etapa y el comienzo de otra.

Hay quienes dicen que vida hay una sola y hay que vivirla porque no hay nada más, y yo me pregunto, como lo saben?

Porque testigos de que hay mucho más allá de la vida, solo tenemos uno y se llama Jesús, que fue el único que fue y volvió de la muerte.

Por lo tanto a través de la fe en Jesús, sabemos que morir en esta tierra y en este cuerpo no significa que todo ha terminado.

Pero Jesús no se está refiriendo literalmente a la muerte física, sino a la muerte espiritual, la única manera en la que nuestro espíritu cobra vida es cuando se toca con su creador.

Morir para vivir.

Lo que de algún modo podemos entender cuando Jesús dice que si perdemos la vida por su causa entonces la hallaremos, es que si nos negamos a nosotros mismos o a nuestro “yo” egoísta, entonces podremos hallar vida plena.

Que cosas no estamos entregando para seguir a Jesús?.

Quizá es tu carácter, o algún pecado al que no has renunciado, quizá haya alguna relación que sabes que no te hace bien y que al Señor no le agrada pero no la has entregado, quizá es que no quieres postergar algún proyecto por algo que el Señor te está demandando.

Puede ser el orgullo, o la crítica, o la envidia, tantas cosas que pueden estorbar nuestra relación con Dios, a veces lo vemos y otras no nos damos cuenta.

Pero para eso está el Espíritu Santo, para hacernos ver, lo que no vemos.

Si tu caracter esta a flor de piel, si no logras contenerte o si no puedes hacer uso de tu dominio propio, pidele ayuda, se sincero, eso significa que aun "estas muy vivo", escondete en El.

Morir al Yo.

Nuestro yo, se aferra con todas las fuerzas a eso que le gusta tanto, a nuestros egoismos, la puerta que lleva a la perdición es ancha y espaciosa, pero la puerta que lleva a la salvación es angosta, por lo tanto te va a tocar decirte algunos “no”.

Te vas a dar cuenta que tu “yo” está muy presente en ti, cuando rápidamente tengas malas reacciones, cuando no logres controlar tu carácter ante determinadas situaciones.

Por lo tanto crucifica ese carácter, lleva ese carácter a los pies de Cristo y entrégaselo, comienza a hacer el ejercicio de guardar silencio y hablar solo cuando el Espíritu Santo te diga que decir.

Es a diario.

No es algo que podamos vencer de una vez y para siempre, ya que somos pecadores, somos humanos y todos los días deberemos luchar con nuestra voluntad para ser obedientes.

Si hoy lo logras y mañana caes, no te sientas mal, Dios no te deshecha, más bien El mira tu corazón y sabe si en él hay una verdadera lucha, levántate, ve a los pies de la cruz y comienza de nuevo.

Es muy fácil bajarse de esa cruz, muy fácil soltarla, dejarla por ahí, porque pesa, no es cómoda, no es agradable, para Jesús tampoco lo fue.

No sentimos tomar la cruz, no sentimos decirnos que no cuando estamos frente a algo que sabemos que si lo hacemos estaremos yendo hacia una dirección contraria a la que Dios quiere.

Pero no nos guiamos por lo que sentimos, sino por lo que creemos, y creemos en un Dios firme, amoroso, misericordioso y que quiere lo mejor para nosotros, por lo tanto lo obedecemos aunque eso nos implique una incomodidad momentánea.

Jesus llevo esa cruz hasta el final, no la abandono, lo hizo por cada uno de nosotros, nuestra cruz no se asemeja en nada a la suya, por lo tanto tomemos con valentia nuestra cruz y sigamos a Cristo.

Hay una victoria en tomar la cruz.

Quienes veían a Jesús colgando en esa cruz, a ese Jesús que había hecho milagros, que decía ser el hijo de Dios, pero que no se bajaba de esa cruz, pensaban que había sido derrotado.

Incluso algunos imagino que lo miraban con pena, con lastima, o pensaban algo muy malo ha hecho para estar en esa situación.

Pero lo que no entendían era que una gran victoria estaba por suceder, porque El en esa cruz, clavo nuestros errores, pecados, condenas y miserias.

En esa cruz quedaron todas nuestras derrotas, El el cargo sobre si, y cuando murió, y la tierra tembló, el infierno también lo hizo, porque lo que parecía una derrota, era la más grande victoria.

Ese es el Dios que tenemos y a quien seguimos.

El que no se bajó de esa cruz pudiendo hacerlo, sino que pensó en ti, en mí y en millones de millones que hoy tienen la posibilidad de confesar su nombre y ser salvos.

Conclusión:

No te abraces a esos deseos o costumbres que te alejan de Dios, más bien ríndelas, rinde esas cosas con las que te cuesta lidiar y deja que el Señor obre en ti a través del Espíritu Santo.

Él te ama y ha dado su vida para hacerte libre y para que tengas hoy la libertad de elegir seguirlo, tomar tu cruz, negarte a las pasiones de este mundo para vivir la vida plena en Jesús.

Te digo por experiencia propia, yo que alguna vez fui incapaz de negarme a mí misma, pude hacerlo cuando tuve un encuentro personal con Jesús.

Porque una vez que EL te toca, y que lo conoces, no hay nada mejor, un toque de Jesús, no equivale a nada conocido que pueda mencionarte, tu vida cambiara, solo debes soltar esas cosas y entregarte a Él.

Dile conmigo “Señor Jesús, perdóname y limpia mis pecados, anota mi nombre en el libro de la vida, y hazme una nueva persona, ayúdame a tomar mi cruz y a seguirte, en el nombre de Jesús, Amen”.

Artículos relacionados:

Otros Versículos