Biblia, Versículos

Lucas 4:16-2. El año de la gracia del Señor.

El año de la gracia del Señor, hemos comenzado hace poco más de un mes, un nuevo año, luego de un 2020 muy diferente a otros años, donde todas las cosas que acostumbrábamos hacer fueron cambiadas, y donde el ser humano vio lo pequeño y lo frágil que es.

16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo[a] entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.

17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

18 El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

19 A predicar el año agradable del Señor.

20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

Y Jesus hablo.

Ese sábado, Jesús entro a la sinagoga como todos los sábados se hacía, y paso adelante a leer una de las escrituras, se le dio para leer el rollo donde leyó este pasaje de Isaías ante la mirada atenta y atónita de todos los presentes.

Casi puedo imaginar esa escena, el silencio reinante mientras Jesús, ese al que habían visto crecer en esa ciudad, a quien conocían como el hijo de José, el carpintero, leía este pasaje con un tono sin igual y desde un lugar que hasta ahora nadie lo había hecho, me los imagino siguiéndolo con la mirada.

En este pasaje, Jesus se describe a si mismo.

La biblia nos cuenta que termino de leer, enrollo el libro, se lo dio a quien estaba ministrando con una humildad inigualable, y se sentó, y es en el momento que pronuncia estas palabras que seguramente hicieron escandalizar a algunos y sorprenderse para bien a otros.

Ese momento donde les anuncia, “hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros”.

En otras palabras les dijo, que el Espíritu Santo estaba sobre El, y que había sido enviado para dar vista a los ciegos, consolar, dar libertad y sobre todo a predicar el año agradable del Señor.

Ellos sabían que solo el Mesías podía hacer todo esto, pero ellos veían a Jesús, y lo asociaban a aquel niño hijo de José, no podían entender esto que hoy se les revelaba.

Me imagino las expresiones en sus rostros y lo que muchos habrán pensado, algunos debían haberse escandalizado, pero otros, sorprendido para bien.

La humildad del Señor es algo que nos tiene que ser de ejemplo, Él no se quedó en el altar, dando un amplio sermón, sino que obedientemente leyó, entrego el rollo a quien correspondía y si, hizo esta declaración necesaria, desde su humilde lugar.

El hijo de Dios, grande y humilde.

Varias enseñanzas podemos sacar de sus actitudes, además de darnos cuenta de que una vez que el Espíritu Santo esta en dominio, lo siguiente que viene, es la posibilidad de dar y recibir libertad, consuelo, sanidad y buenas noticias, pero además de esto, la actitud de Jesús me habla a las leguas de cómo es un verdadero siervo de Dios.

El que era el hijo de Dios, de quien Isaías estaba hablando en estas escrituras y el hacedor de todas estas cosas es el mismo que respeta  la autoridad de quien ministra esta reunión en esa sinagoga, permanece en sujeción y vuelve a su silla humilde.

Autoridad bien ejercida.

Es que quien sabe que tiene la autoridad no necesita decirlo, ni tampoco mostrarlo, su presencia se siente y el respeto nace, si tu estas sirviendo al Señor, recuerda que es precisamente esa tu misión, el servicio, a Dios y a aquellos a quienes el Señor te ha confiado, se humilde y manso y aprende a cuidar a quienes están a tu lado.

Estamos en este año 2021, confiando en que luego de tantos golpes recibidos a nivel mundial el pasado año, el Señor está obrando y lo que viene, será un mover del Espíritu Santo tal, que los ciegos recibirán vista, los enfermos sanaran, los cautivos serán liberados, y la palabra correrá por todos los rincones de la tierra.

Jesús vino a la tierra con una misión.

Su misión era la descripta en ese pasaje, Jesús vino a darnos libertad a través de su padecimiento, el padeció para que nosotros hoy estemos en libertad.

Usa la libertad que has recibido para bendecir a otros.

Ha llegado la hora de buscar a Dios con todo el corazon, y creer que este es el año de su gracia y su favor.

El año de la gracia de Dios sobre toda la humanidad, comenzaba aquel día, en aquel instante en el que de la boca de Jesús, declaraba que hoy se había cumplido todo esto delante de ellos.

Conclusión:

Este año que tienes por delante, es un año en donde la gracia de Dios te alcanzara, y veremos el mover del Espíritu Santo, quizá como nunca antes en este tiempo, tenemos una nueva oportunidad para aferrarnos a su palabra y confiar en que nada de lo que venga esta fuera de su control.

Si ya tienes a Jesús en tu corazón, este año busca crecer de su mano, y si nunca le diste tu corazón, te invito a hacerlo a través de una simple oración.

Dile conmigo, “Señor Jesús, perdóname y límpiame de todo pecado, haz de mí una nueva persona y guárdame, bendíceme a mí y a los míos, soy a partir de hoy, tu hijo/a, en el nombre de Jesús. Amen.

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