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Filipenses 2:5-8. Vencer el orgullo.

Vencer el orgullo, sin duda es una de las cosas más difíciles para la humanidad, porque todos de algún modo u otro en algún momento sufrimos de este mal, aun sin darnos cuenta en nuestras actitudes muchas veces se refleja el tan terrible orgullo, al cual debemos vencer.

 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Orgullo y autoestima.

El orgullo suele a veces de modo imperceptible confundirse con la autoestima, pero son conceptos emocionales totalmente diferentes entre sí.

Uno es necesario, y es positivo en cuanto a que internamente quien tiene una autoestima fuerte y justa no tendrá problemas a la hora de pedir una disculpa y conocerá perfectamente tanto sus defectos como sus virtudes.

Jesus sabia quien era y no tuvo problema en aceptar bajarse de ese lugar para cumplir con su misión, no se abrazo a su gloria, sino que acepto bajar a nuestro nivel de humanos.

Mientras tanto lo que sucede con el orgullo, es que la persona que lo padece le es casi imposible aceptar sus errores y fácilmente mira a los demás como inferiores.

Por lo general, el orgullo es una fachada que construye alguien que su autoestima no es fuerte.

Que el hecho de ver tus virtudes no te haga caer en el orgullo que te aleje de Dios.

Debemos llegar a ese punto donde tenemos el sentir de Jesús, Él no se aferró al trono y dijo no bajare, este es mi lugar, yo soy Rey, muy por el contrario, Él se dio a sí mismo.

Entonces porque nosotros, simples mortales nos enorgullecemos de lo que creemos son nuestras virtudes?.

Si estas siendo autosuficiente, y crees que todo lo sabes y conoces y no aceptas que hay muchas cosas que debes aprender.

Entonces estas levantando una barrera entre el Espiritu Santo y tu, aun sin darte cuenta porque eso es orgullo.

Si tu estas buscando crecer, en el camino del Señor, debes trabajar esa área de tu vida, y debes pedirle al Espíritu Santo que te guie y te transforme.

Cuando tú comprendas que la autoestima te dará la libertad, y que te abrirá la puerta a parecerte un poco más a Jesús cada día, entenderás que quien padece de orgullo esta en condición de esclavo del mismo.

El nos ha creado para ser imagen de El, busca parecerte a Jesus.

Y todo esto que parece un artículo que te está hablando de un tema que podrías leer también con más detalles en una página que hable de temas emocionales, esta siendo tratado hoy ya que tiene una relación directa espiritual con tu relación con el Señor.

El autor y creador de tus emociones recuerda que es el Señor, Él nos revistió de personalidades, que lamentablemente nosotros por el pecado con el que nacemos y por muchas veces resistir a Dios en nuestras vidas, modificamos para mal y caemos en estas cosas.

El orgullo desde hace miles y miles de años fue la causa de que el pecado llenara la tierra.

Jesús no tuvo problemas de despojarse, y de hacerse uno de nosotros, no tuvo problema con dejarse “juzgar” por el ser humano, que por supuesto lo hizo mal, y fue capaz de permitir ser colgado en una cruz, porque sabía quién era.

Y muchos podrían decir, porque Jesús siendo quien era no evito que lo clavaran en esa cruz y todo lo que le hicieron de humillante y doloroso antes de la cruz? La respuesta es fácil, por amor a ti y a mí.

El sabia quién era y no necesitaba vanagloriarse de ello, acepto por obediencia lo que debía hacer para salvarnos.

El orgullo, causa de la caida.

Pero yendo más atrás en el tiempo la biblia nos cuenta, que a quien hoy conocemos como Satanás, fue el más hermoso ángel que habitaba en el reino de Dios, llamado Lucifer.

Era encargado de la alabanza y la gloria de Dios, y junto con Miguel y Gabriel era el tercer ángel más poderoso del cielo.

Hasta que un día se miró, y se dio cuenta que era el más hermoso, y su corazón se llenó de orgullo, y el orgullo hermano mío, que estás leyendo esto, nos aleja de Dios irremediablemente.

Vayamos al pie de la cruz, dejando alli nuestro caracter, y seamos un poco mas parecidos cada dia, a aquel que siendo rey, no se aferro con orgullo a su trono, sino que se despojo por nosotros.

Cuando nos llenamos de orgullo, creemos que podemos hacer todo solos, ya que nos comenzamos a sentir en capacidad y dejamos de tener dependencia del Espíritu Santo, y nuestro corazón se comienza a manchar.

Lucifer cayo, por creerse con derecho a ser alabado también y sentir que él estaba en condiciones superiores que los demás, por ser orgulloso.

Seamos hijos obedientes y humildes.

Tu y yo debemos luchar contra ese espíritu de orgullo, que viene a veces hasta de modo camuflado, y pretende hacerse pasar por “dignidad” o autoestima.

No te confundas, que debas obedecer a Dios o a tus autoridades cualesquiera sean, no te hace perder tu dignidad, sino que hace más fuerte tu autoestima.

Que debas pedir disculpas a alguien, o aceptar que tu también te equivocas no te hace menos digno, ni con menos autoestima, sino que te hara mas parecido a Jesus.

Hoy no te hablare de la obediencia, aunque esta todo enlazado, pero si es importante que hoy detectes si en tu corazón hay o no orgullo.

Y que puedas ubicar en el lugar correcto la autoestima y la dignidad sana que todos debemos de tener, y el orgullo al cual debes de vencer.

Si queremos ser hijos de Dios parecidos a nuestro Señor, quien es nuestro modelo a seguir, entonces debemos conocernos, y aceptar ser modelados en nuestro carácter y personalidad por el Espíritu Santo.

Conclusión:

Eres un diamante en bruto, pero el diamante antes de llegar a ser esa hermosa joya, no siempre lo fue, es pasado por niveles de presión muy fuertes para llegar a verse tan bello.

Dios te confrontara en este tipo de cosas, al igual que me confronta a mi cada día, para sacar lo mejor de nosotros, y que podamos parecernos más y más a Jesús.

Por lo cual, seguramente Dios permitirá que seas procesado con niveles de presión para sacar lo mejor de ti.

Recuerda que Jesús no le importó dejar su trono, y venir aquí a morir por cada uno de nosotros, y no por eso dejo de ser rey, su reino estaba intacto.

Y hoy por causa de esa actitud, ante Él se dobla toda rodilla de lo que está en el cielo, tierra y debajo de la tierra.

Si nunca aceptaste a Jesús en tu corazón, dile conmigo, “Señor Jesús, perdona mis pecados, ayúdame a vencer el orgullo y cámbiame, acéptame como tu hijo y anota mi nombre en el libro de la vida, en el nombre de Jesús, Amen”.

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