Biblia, Versículos

Acuérdate Jesús”  Lucas 23:38-43 

38 había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS. 

39 Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. 40 Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? 41 Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. 42 Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. 43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. 

Asi sea en el ultimo momento, su gracia puede alcanzarte, porque en esa cruz vencio.

Contexto:  

Quizás hemos leído cientos de veces este pasaje y no nos hemos dado cuenta todo lo que esconde este pasaje, estamos en un momento donde Jesús cuelga en la cruz, ya golpeado, débil y a su lado, dos ladrones, me resulta increíble pensar como estos dos personajes acabaron al lado del salvador del mundo. 

Dos miradas: 

Jesús tenía sobre su cabeza un cartel que burlonamente le habían colgado donde lo identificaban como “el rey de los judíos”. Y eso realmente era, y más, era el rey del universo, que pocos habían podido ver, y muchos ignoraron. 

A su lado, estos dos personajes, que habían sido crucificados por sus errores, ellos estaban pagando el precio por su mala manera de vivir. 

Ninguno de los dos era lo que podria decirse buenas personas, jamás habían ido a una iglesia, ni se habían bautizado, y estaban en esas cruces por sus errores, todo lo contrario, a nuestro Jesús. 

Uno lo miro con desprecio, tal y como lo habían mirado aquellos quienes decidieron crucificarlo, lo miro con burla, y no se dio cuenta de la gran oportunidad que tenía frente a él, en sus últimos momentos. 

Aun hoy muchos miran, sin ver. 

Quiebrate en su presencia y confiesa tus faltas ante El, y El te restaurara y sanara tus heridas.

Y muchos pasan la vida así, viendo a Jesús, sabiendo de Él, pero, ignorando y dejando pasar la oportunidad de recibir todo lo que Él tiene para dar. 

A veces podemos ir a una iglesia, o simplemente conocer la historia de Jesús, pero sin realmente tener un encuentro cercano con El, uno de esos encuentros que cambian tu vida y tu modo de pensar. 

¿Como estas relacionándote con Jesús? 

Tienes una mirada lejana o distante?, o tienes con El esa intimidad que es la que fortalece, y regenera nuestra vida. 

Pero, en medio de toda esta situación que nos describe este relato de Lucas, había uno de esos dos, que tuvo la suficiente fe como un gramo de mostaza, como dice su palabra, como para reconocer en Jesús al salvador de su vida, y eso lo hizo salvo. 

Si hay un versículo en la biblia que nos habla de que la salvación no es por obras, solo por fe y gracia, es este. 

Quiero decirte que si piensas que tienes que hacer algo para que ser salvo, estas errado, no es por cuanto hagas, sino por cuanto creas que Jesús es Dios y confieses su nombre para salvación y perdón de pecados. 

“Acuérdate de mi” 

No importa lo lejos que hayas estado, El se acuerda de ti y sus brazos estan abiertos para ti.

Jesús no se ha olvidado de ti, pero es bueno que, si has estado lejos, hoy te acerques a su presencia y le digas, Señor, acuérdate de mí, y atráeme a tus pies que es en el único lugar donde realmente estoy a salvo. 

Este hombre que gritaba por Jesús, jamás había sido bautizado, ni tampoco seguía a Jesús, pero lo declaro, y Jesús aun quebrado y sangrando lo alcanzo, y ese día, fue salvo. 

Dios no se ha olvidado de ti, ni te olvidara jamás, sus brazos están extendidos hacia ti. 

Sus brazos se abrieron en aquella cruz para todos, y todos hoy podemos por su sangre ser perdonados y recibir salvación. 

Porque es por gracia. 

Esto no significa que podamos hacer cualquier cosa, y pecar porque quienes ya hemos recibido la verdad y el conocimiento, si amamos a Jesús, guardamos nuestro corazón, y no andamos por ahí creyendo que podemos pecar a antojo ya que Dios nos perdona, no olvidemos que El ve nuestro corazón. 

Pero, en esas áreas donde aún flaqueas, El lo sabe y no tiene condenación para ti, sino perdón, refúgiate en Jesús y pídele fuerza en medio de tu debilidad para que puedas afirmar tus caminos, y para que tu espíritu sea más fuerte que tu carne. 

Y si jamás has conocido su amor y su presencia, invítalo a tu vida, confiésalo como tu Señor y salvador y El cambiara tu lamento en baile. 

No hay nada que puedas hacer en tus fuerzas para recibir salvacion mas que confesarlo como tu Dios, no es por obras, es por fe. 

La sangre de Jesús tiene poder. 

Cuando le das lugar en tu vida, es cuando El te levanta.

Si piensas que porque Jesús sangraba y estaba dolorido y débil colgando en esa cruz, entonces estaba vencido, te equivocas, aun en ese momento Jesús estaba venciendo y ese hombre ese día fue rescatado por la sangre de Cristo. 

La sangre de Jesús limpia y borra nuestros pecados, nuestro pasado oscuro, sea lo que sea que hayas hecho, y no hace falta seguir ninguna doctrina religiosa, hace falta confesarlo y seguirlo. 

Quizá me digas, ya estoy muy grande, no sé cómo hacerlo, jamás oí de lo que estás hablando, no importa, solo mira a Jesús, ese hombre tampoco sabía de biblia y estaba muy lejos de ser una buena persona. 

Pero tuvo la capacidad de ser humilde y reconocer su pecado y reconocer al Señor como el único que podía cambiar su destino y llevarlo al cielo a pesar de sus acciones. 

Conclusión: 

Hay una esperanza, un nuevo amanecer en El para nuestras vidas.

Solo hace falta una mirada de fe, y una declaración humilde que te acerque a Jesús, y lo demás, el Espíritu Santo que tomara el control de tu vida te guiara. 

El no es el genio de la lampara, no concederá todos tus deseos, pero, te fortalecerá y cambiara tu manera de pensar, si lo dejas. 

Habrá cosas con las que deberás seguir luchando, EL nos perdona y restaura, pero a veces hay consecuencias en nuestra vida producto de malas decisiones, pero confía, El estará contigo. 

Entrégale tu corazón, y tal como aquel hombre lo hizo, clama

a El y reconoce tu pecado y tu necesidad y entonces tu vida cambiara. 

Dile conmigo “Señor Jesús, te abro mi corazón, entra en él, cámbiame, límpiame y enséñame a seguirte todos los días de mi vida, anota mi nombre en libro de la vida, Amen”. 

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