Biblia, Versículos

Salmos 103:8. Situaciones injustas.

Situaciones injustas, todos las pasado, pero lento para la ira es el Señor, y cuanto debemos aprender de nuestro Dios en este sentido

.Misericordioso y clemente es Jehová;
Lento para la ira, y grande en misericordia.

Un corto versículo, pero que dice tanto, y que nos debería hacer pensar que aquellos que buscamos a Dios en todas nuestras cosas y decimos amar al Señor, deberíamos ser el reflejo de su carácter.

El Espíritu Santo movió muy fuerte mi corazón en este sentido en un momento, ya que a veces nos enojamos por situaciones cotidianas, y más allá de que tengamos razones para el enojo o no, debemos preguntarnos como actuaria el Señor.

Dios ,nuestro mejor ejemplo como Padre.

Cuantos papas les ha tocado pasar por situaciones con los hijos, que hay cierta edad en la que los papas recibimos reproches de nuestros hijos, con o sin razón, y nos sentimos en enjuiciados y ahí queremos hacer valer nuestra autoridad a veces hasta con enojo.

No seamos tan rapidos para enojarnos, y tomemos ejemplo del Señor, abracemos el caracter de Jesus,, El es el mejor ejemplo a seguir

Recuerdo una situación así con uno de mis hijos, y recuerdo sentirme injustamente enjuiciada y el Espíritu Santo me dijo, quien quisieras que fuera enjuiciado, el o tú?

Es que Dios como Padre, tomo nuestro lugar y cargo sobre si nuestras culpas, El es el mejor ejemplo de Padre, y cuando Jesus paso por situaciones terribles de injusticia, oro con misericordia.

Y como madre esa pregunta del Espíritu Santo, fue una gran llamada de atención, por varias cosas, primero porque Dios No me estaba diciendo, “que terrible, tú tienes razón y te pasa esto, que injusto”.

No, Dios me estaba diciendo, es injusto, pero quien quisieras que pasara por juicio, porque yo también viví la injusticia y pague por ti.

El unico que puede ser justo, es el mismo que paso por la mas terrible injusticia, asi que seamos imitadores como hijos, y seamos lentos para la ira y rapidos en tener misericordia de los que no conocen a Dios, pongamos nuestra causa en manos del Señor.

Cuando somos padres, siempre el amor hacia los hijos hará que elijamos su bienestar por encima del nuestro, Dios me estaba con eso hablando del amor hacia nosotros como Padre.

Jesus fue el primero que paso por la injusticia.

Jesús pasó por lo más injusto, pero antes de mandarnos a todos a un juicio eterno, o en vez de decir mientras colgaba en la cruz “condénalos a todos”, dijo “perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Lo que quiero decirte con todo esto que cuando pasamos por situaciones injustas, sea con quienes más quieras o sea con personas que te rodeen, cuando tú tienes a Dios de tu lado porque haces las cosas bien, se lento para la ira.

Concéntrate en orar por la situación y por actuar del modo que el ejemplo de Jesús nos marcó, eso no significa dejarte pasar por encima ni pasar por tonto, significa que responderemos con la paz de Dios, porque el enemigo no puede robarnos la paz.

Si somos hijos, somos imitadores.

Cualquiera sea la situación injusta que estés pasando, recuerda que el Señor fue lento para la ira y grande en misericordia contigo, por lo cual, si somos hijos, también somos imitadores de nuestro Padre y Maestro.

Seguimos a Jesús, y si lo seguimos también compartimos sus maneras, no podemos decir que seguimos a Jesús y actuar como actuábamos en nuestra vida pasada, porque todo lo viejo pasó y fue hecho nuevo, incluso nuestro carácter.

El justo por los injustos.

Dios se ha puesto en nuestro lugar, y pago por lo que estaba mal, el justo fue castigado por los injustos, y a ojos humanos aunque parezca un juego de palabras esto era muy injusto, pero Dios ve las cosas muy distinto que nosotros, y de lo malo saca lo mejor.

Por lo cual, si estás pasando por una situación injusta, confía en Dios, ora, habla con mansedumbre, recuerda que antes de alzar tu voz, alguien ya fue misericordioso contigo y lento para la ira, actúa igual.

El pago por nuestra culpa, el justo por los injustos.

Si alguien ha tenido que tener misericordia de nosotros es porque antes había un error en nosotros y merecíamos un castigo, sino, la misericordia no tendría razón de ser.

Entonces, porque no somos capaces de dar la misma misericordia que hemos recibido y somos tan rápidos para airarnos.

Si eres padre, y estas viviendo una situación complicada con tus hijos, recuerda como ha sido tu Padre celestial contigo, y aplica la misma misericordia, busca la sabiduría del cielo para corregir y para guiar, desde el amor.

No siempre el amor es aceptado fácilmente pero al final, el Espíritu Santo hace la obra.

Deja obrar a Dios.

Puedes encontrar personas que resistirán lo bueno que quieras hacer por ellos, pero no te enojes, tu haz lo correcto a los ojos de Dios, porque Él es quien recompensa y Él es quien toca los corazones a su tiempo.

Pon tu causa delante del trono de Dios en oración, y confía, no te enojes y hagas que tu corazón se ensucie y que el enemigo tenga una puerta abierta para hacer estragos.

Una pequeña semilla de maldad puede germinar y hacer mucho daño si la dejamos sembrar en nuestro corazón.

Muchas veces el enojo por causas injustas que estamos viviendo, entra a nuestro corazón, y a pesar de ser creyentes nos olvidamos de las enseñanzas y ahí está dando vuelta en nuestra cabeza lo que “nos hicieron, o dijeron” y ahí nace la raíz de amargura producto del enojo.

A pesar de conocer esa palabra que Dios nos dice en Efesios 4:26-27:

26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,

27 ni deis lugar al diablo.

Prestemos mucha atención a esto, porque si albergamos esto en el corazón dice que estamos dándole lugar al diablo, mejor entreguemos el enojo, elijamos disculpar y tener misericordia en lugar de dejar que el enemigo nos haga pecar.

Porque perdemos más nosotros dando lugar al pecado en nuestra vida, si elegimos obedecer a Dios a pesar de no entender alguna situación estamos demostrándole al Señor que dependemos de El absolutamente y que confiamos en El.

Conclusión:

No abraces el enojo o la ofensa, se lento para la ira como lo fue el Señor para con aquellos que lo crucificaron, y para con nosotros mismos en nuestras múltiples caídas o errores.

Elije tener misericordia como Dios ha tenido misericordia de ti, y de cada uno de nosotros, y en vez de enjuiciar y ponerte en el lugar de Dios, ponte en tu lugar de hijo, y deja que tu Padre sea quien ordene la situación.

Hagamos lo correcto y tendremos la bendición sobre nuestra vida, no le demos lugar al enemigo y en cambio tomemos autoridad y echemos de nuestro interior todo lo que nos contamine y nos ensucie y nos aleje de nuestro Padre.

Cuando estamos en Dios tenemos paz en medio de cualquier circunstancia.

Si no conoces a Cristo no quiero que te vayas sin entregarle tu corazón, dile conmigo “Señor Jesús, perdóname, límpiame, me entrego a ti, te doy mi corazón y mi vida, ayúdame y enséñame, en el nombre de Jesús, Amen”.

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